Se vale todo. Desde la reunión de la clase graduanda de tu escuela superior, hasta el velorio del gato de la vecina.
¿Qué te motiva a comenzar una dieta? Si fuéramos personas normales, diría que la salud. Pero los seres humanos (sobre todo las mujeres) estamos lejos de ser normales y somos motivadas por fuerzas extrañas para tomar cualquier tipo de acción. Tú lo sabes.
Mi motivación para comenzar la dieta fue que dejé de fumar y me soplé como una vaca con 50 libras sobre mi peso regular que ya de por sí era poco atractivo. Mi médico está feliz, porque dejé el vicio de fumar. Pero yo estoy como loca con el extra “padding” alrededor de todo mi hermoso cuerpo. Pero este asunto solamente no me motivó lo suficiente para ponerme a dieta. Que va. Me gratificaba con comida por haber dejado de fumar. Cualquier excusa es buena.
A la familia de mi padrastro se le ocurrió celebrar el cumpleaños número 100 de su mamá y la fiesta se celebraría por todo lo alto dentro de 28 días. TODA la ropa de fiesta me quedaba a punto de explotar. No se para ti, pero para mí la ropa me queda mal cuando en lugar de sonreír al mirarme al espejo al ver lo sexy que luzco, lo que veo es mi cara morada por falta de oxígeno tratando de disimular la barriga y los rollos de grasa. La vida no es justa.
He tratado todas las dietas del mundo y la única que me funciona es la dieta baja en carbohidratos. Llámese Atkins, Pritikin o South Beach. Si han leído todas mis páginas notarán que he cometido errores descomunales con todo y tener una biblioteca de libros sobre las dietas bajas en carbohidratos. Esta vez fue diferente. Nunca había estado como ahora de “robusta”.
Utilicé el Internet como herramienta de ayuda y (como habrás leído antes) encontré a Cleochatra y su columna The Lighter Side of Low-Carb. Me reafirmo: la chica es mi héroe de la vida real. Ha bajado 61 libras en 3 meses con unas recetas de su autoría que se pueden adaptar (muchas de ellas) a nuestra cultura latina. Sus recetas incluyen Pizza, Calzones, Enchiladas, pancakes, biscochos, sopas, pastas. Pide que hay. Fue Cleochatra quien me inspiró a escribir este “blog”. Si ella, de gratis, ayuda a otras personas en el mundo con sus recetas, su chispa y su motivación, porqué no puedo imitar una acción tan espiritual para las personas que no dominan el idioma inglés?
Me atacó el “Sor Teresa de Jesús Syndrome”. Volvamos al punto.
¿Qué te motiva a comenzar una dieta? Si fuéramos personas normales, diría que la salud. Pero los seres humanos (sobre todo las mujeres) estamos lejos de ser normales y somos motivadas por fuerzas extrañas para tomar cualquier tipo de acción. Tú lo sabes.
Mi motivación para comenzar la dieta fue que dejé de fumar y me soplé como una vaca con 50 libras sobre mi peso regular que ya de por sí era poco atractivo. Mi médico está feliz, porque dejé el vicio de fumar. Pero yo estoy como loca con el extra “padding” alrededor de todo mi hermoso cuerpo. Pero este asunto solamente no me motivó lo suficiente para ponerme a dieta. Que va. Me gratificaba con comida por haber dejado de fumar. Cualquier excusa es buena.
A la familia de mi padrastro se le ocurrió celebrar el cumpleaños número 100 de su mamá y la fiesta se celebraría por todo lo alto dentro de 28 días. TODA la ropa de fiesta me quedaba a punto de explotar. No se para ti, pero para mí la ropa me queda mal cuando en lugar de sonreír al mirarme al espejo al ver lo sexy que luzco, lo que veo es mi cara morada por falta de oxígeno tratando de disimular la barriga y los rollos de grasa. La vida no es justa.
He tratado todas las dietas del mundo y la única que me funciona es la dieta baja en carbohidratos. Llámese Atkins, Pritikin o South Beach. Si han leído todas mis páginas notarán que he cometido errores descomunales con todo y tener una biblioteca de libros sobre las dietas bajas en carbohidratos. Esta vez fue diferente. Nunca había estado como ahora de “robusta”.
Utilicé el Internet como herramienta de ayuda y (como habrás leído antes) encontré a Cleochatra y su columna The Lighter Side of Low-Carb. Me reafirmo: la chica es mi héroe de la vida real. Ha bajado 61 libras en 3 meses con unas recetas de su autoría que se pueden adaptar (muchas de ellas) a nuestra cultura latina. Sus recetas incluyen Pizza, Calzones, Enchiladas, pancakes, biscochos, sopas, pastas. Pide que hay. Fue Cleochatra quien me inspiró a escribir este “blog”. Si ella, de gratis, ayuda a otras personas en el mundo con sus recetas, su chispa y su motivación, porqué no puedo imitar una acción tan espiritual para las personas que no dominan el idioma inglés?
Me atacó el “Sor Teresa de Jesús Syndrome”. Volvamos al punto.
¿Quiénes acudirían a la fiesta? Nada más y nada menos que a uno de mis “ex”. Pero no uno cualquiera. Era “the one and only”. Vamos, nunca he sido flaca. He sido “voluptuosa”, nunca “robusta” y no quería que mi “difunto” me viera de esa forma. ¿Qué hacer? No podía suicidarme porque soy cristiana; no podía faltar a la fiesta porque TODAS mis amigas asistirían y se correría la voz que rodaba en lugar de caminar. Antes muerta que sencilla.
Hice dos rondas de 14 días de FASE I – INDUCCION y bajé 28 libras. Mi pareja se extrañaba de mi determinación, pero disfrutaba de mi nueva/recuperada imagen y de los efectos de la desintoxicación de azúcar (ya te dije, sueños eróticos con efectos especiales al despertar). El día de la fiesta, no me senté un segundo (¿y perderme de lucir mi nueva/recuperada figura? JAMAS!), y cuando apareció mi “ex” (con su esposa e hijos, por supuesto!) y logramos hablar a solas durante un momento me dijo: “nunca he podido olvidarte”. Por poco me muero. Yo dije, “he subido unas libritas…” (¿porqué no me cosí la boca?), él contestó: “… con el tiempo te das cuenta que la personalidad se recuerda más que la apariencia.”
Palabras con luz.
¿Por qué esta historia? Porque si planificas bajar de peso con el único propósito de realzar tu imagen, por favor, no olvides desarrollar tu personalidad. Si tienes la personalidad de un huevo hervio sin sal, por supuesto que tienes que ser esbelta para llamar la atención. De otra forma, hasta tu médico va a bostezar cuando hable contigo.
Si por otro lado eres un gran ser humano y tienes unas libritas de más, recuerda que tus amigos y seres queridos aman a la persona que hay en tí, no tu apariencia. Esfuérzate en ser saludable y lo demás va a llegar fácilmente.
Prometido, las recetas vienen en la próxima.

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